¡Autor, autor!

Horacio Castellanos Moya

Horacio Castellanos Moya (Honduras, 1957)

Tirana memoria, de Horacio Castellanos Moya, fue publicada en 2008. Quizás sea la más ambiciosa de sus novelas, al menos hasta hoy, no sólo por su extensión –en general es un autor de novelas cortas-, sino también por su perspectiva histórica y su construcción en varios planos, que aprovecha al máximo los recursos ensayados en la precedente Desmoronamiento y abre grandes posibilidades para sus obras siguientes, ya que aquí parece haber encontrado algo así como el engranaje entre un tema o un mundo narrativo, suministrado por su patria (como el Sur lo ofreció a Faulkner, por ejemplo), y un método de composición que le permite emplear a fondo su amplia variedad de registros, tanto para hacer hablar a personajes muy diversos, que convencen plenamente de la realidad de su experiencia, como en el uso de distintos tipos de escritura, desde el diario íntimo hasta la correspondencia pasando por el diálogo dramático o la acción casi cinematográfica, lo que se traduce en una multiplicación de modos y puntos de vista ideal para retratar un paisaje conflictivo. El equilibrio entre la intimidad del lector con los personajes y la evocación épica de la experiencia colectiva es un logro absoluto en este relato, así como el manejo del tiempo y de sus efectos o la progresiva revelación de los antecedentes de los personajes, que ahonda el interés del relato y enriquece los distintos perfiles. La reconstrucción de la época, así como de la psicología de sus testigos, también es ejemplar. Habituados a la brevedad de las novelas del autor, podíamos temer que una novela de mayor extensión se le fuera un poco de las manos o perdiera algo de cohesión, de tensión interna; nada de eso ocurre y en cambio la impresión es la de hallarse ante un relato en el que no sobra nada, a la vez que la riqueza de los detalles secundarios apuntala una impresión de realidad completamente conseguida. El libro es emocionante y entretenido, además de dar mucho que pensar a un lector al que sabe ofrecer estímulos.

Una obra maestra contemporánea

Obra maestra contemporánea

El tema de la obra, el “asunto”, digamos, es la revuelta que en 1944 derrocó después de doce años de gobierno al general dictador de turno en El Salvador. La narración de estos hechos se reparte entre el diario íntimo de una de las protagonistas y el relato objetivo, en tercera persona, de las aventuras de dos fugitivos del fallido golpe de estado con que se inicia la revuelta. Un amigo de los protagonistas cierra el relato años más tarde, en 1973. El entorno social es narrado y descrito con detalles reveladores que nos permiten hacernos una idea de los estratos sociales de ese ambiente, de sus costumbres y su presencia, a la vez que asistimos a la progresiva invasión, cada vez más veloz, de esas costumbres hechas de hábitos y compromisos sociales por las circunstancias políticas.

Juegos de perspectiva como el que ofrece el contrapunto entre la emoción contenida en el progresivo despertar de la conciencia de la mujer que escribe su diario y la comicidad devastadora de tantas escenas de la fuga de los dos cómplices, a quienes da muchísimas ganas de ver interpretados por grandes comediantes capaces de sacarles todo el jugo a esas escenas y personajes, muestran no sólo la riqueza de este texto sino también la del mundo que este autor es capaz desplegar, con el dominio y la variedad de recursos de que dispone. Castellanos Moya no sólo tiene una voz y una visión propias, sino también excelente aptitudes de guionista o dramaturgo para hacer hablar y actuar a personajes capaces de convencernos de la verdad de su ficción. A este realismo tan positivo contribuyen también el talento y la paciencia que demuestra para acumular detalles y organizar la percepción de éstos por parte del lector, tejiendo una red muy física de presencias y relaciones que acaban por erigir con plenitud todo el ambiente evocado, del que podemos no sólo ver las imágenes sino también percibir lo que está en juego en cada momento y cómo afectan a los personajes los hechos que protagonizan y las relaciones que establecen. Este mundo tan dramático que él sabe poner ante nuestros ojos, donde caben la épica, la comedia, el melodrama y tantos registros teatrales distintos, convence de su realidad cotidiana por ese equilibrio de detalles con que es rodeada cada acción. Capaz de homenajear sin demagogia y de hacer reír sin distraer de lo esencial, Castellanos Moya demuestra verdadera maestría en la conducción de sus distintos registros. Al leer Desmoronamiento, la primera de sus novelas que leí, aunque me gustaba cada vez más a medida que avanzaba en la lectura, sólo cuando cerré el libro me dí cuenta de lo bueno que éste era realmente, de la destreza con que estaba elaborado y de lo consistente de su construcción. Leo Tirana memoria ya advertido del talento de su autor, pero nuevamente es su ficción la que me arrastra a lo largo del libro: la técnica aquí es tan eficaz que en nada cede a la exhibición y sólo en retrospectiva resulta imposible no advertirla.

moya

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